
El jueves no me hicieron la laparoscopía. Dos días antes me hice unos exámenes de sangre y resulta que mi hormona FSH está por lo aires. La hormona FSH es la que estimula la producción de óvulos en la mujer y, en algunos casos, los niveles de esta hormona se utilizan para confirmar la menopausia.
Con sólo escribir estas palabras en este blog se me hace un nudo en la garganta. El día antes de mi cirugía, el doctor me llamó para pedirme que me repitiera los exámenes de hormonas en otro laboratorio. Consideraba que los niveles de mi FSH eran demasiado elevados y quería confirmar los resultados de previo a la cirugía. Me repetí los exámenes y el resultado fue el mismo. Mi esposo habló con el doctor y éste último le dijo que se cancelaba la laparoscopía, ya que no era prudente someterme a ese procedimiento cuando los resultados de sangre eran conclusorios. Su secretaria nos dio cita para el martes de la semana que viene para analizar los resultados, aún cuando le pedimos que nos diera un espacio para el jueves (día en que yo tenía ya programada la cirugía) o el viernes. Desesperados, mi esposo y yo pedimos una cita con el ginecólogo que me había referido a este especialista, y él nos dijo que lamentablemente, los exámenes señalaban que yo sufría de menopausia prematura y que mi reserva de óvulos se había acabado :( ---sniff...sniff...
La opinión de los doctores es que ya no puedo tener bebés. El oír estas palabras del doctor fue como recibir una puñalada en el corazón. Sentí que el mundo se derrumbaba a mi alrededor. El mundo que yo había creado en mi cabeza desde pequeñita, con una casa, un esposo y unas personitas diminutas que me llamaban mamá y que corrían a mis brazos en busca de amor y protección. Mi idea e ilusión por una familia convencional... destrozada en mil pedazos...
Qué pasa cuando una persona tiene que ser lo suficientemente fuerte para recoger las piezas de un corazón y de una ilusión destrozados?
Las palabras del doctor me destrozaron el alma. No puedo siquiera comenzar a describir lo que siento y el dolor que llevo dentro desde ese día. He llorado tanto que pienso que las lágrimitas se me van a acabar.
Mi mamá me recuerda que los doctores también se equivocan. Se equivocaron hace 17 años cuando dijeron que me iba a morir por causa de un tumor de Hodgkin que tuve en el mediastino. Los doctores dijeron que el cáncer estaba muy avanzado y que yo no iba a sobrevivir.
Mi mamá no les creyó. Rezó y tuvo fe en Dios. Y bueno... 17 años después, luego de tratamientos de quimioterapia y radiación de cobalto, aquí estoy. Una sobreviviente de cáncer. Mi mamá es una persona muy fuerte, con una fe inmensa en Dios. Tengo mucho que aprender de ella.
Ya he tenido que pasar por pruebas muy duras en mi vida y las he superado. Sé que superaré esta también... con el tiempo. Dios hace milagros... los hace todos los días... yo soy prueba fiel de eso.
El martes tengo que visitar al especialista en fertilidad para analizar qué opciones tenemos. Se trata ya de tratamientos poco convencionales, de los que nunca había oído... veremos si hay alguno que nos pueda ayudar a ser padres a mi esposo y a mí. La adopción es otro tema que tenemos que analizar. Sin embargo, mi cabeza todavía está hecha un nudo y no puedo pensar con claridad... ahorita sólo tengo fuerzas para llorar.
El domingo visitamos a la "Negrita" en su Basílica de Cartago. La "Negrita" es la Virgen de los Ángeles, la patrona de Costa Rica, a la que se le atribuyen numerosos milagros. Todos los 2 de agosto las calles de Cartago se llenan de personas que van de romería a visitarla desde todas partes del país.

La Basílica de los Ángeles es una iglesia muy hermosa, con elementos de arquitectura bizantina, cuyo punto central es la imagen de la Negrita y los manantiales de agua bendita que emanan de la piedra donde fue encontrada.

Mi esposo y yo entramos de rodillas desde la puerta de la iglesia hasta el altar, pidiéndole que nos concediera el milagro de poder completar nuestra familia con un bebé. Íbamos por la mitad del trayecto y sentíamos que las rodillas se nos iban a desintegrar... si no fuera porque mi esposo estaba ahí a mi lado, hombro a hombro, instándome a continuar... yo no lo hubiera logrado. Luego pasamos a dejarle a la Virgencita, a modo de ofrenda, una pequeña imagen de plata de una mujer embarazada (la que se ve en la imagen de arriba, junto a los anillos de matrimonio de mi esposo y yo). Fue un momento mágico... muy especial... que hizo que mi semana cerrara con el componente de fe y espiritualidad que necesitaba en forma urgente.
Dios tiene planes muy especiales para mi esposo y para mí. Tengo que dejar todo en sus manos, con la convicción de que Él sabe lo que es mejor para nosotros. La "Negrita" está de nuestro lado también. Por ahora sólo resta esperar a encontrar una respuesta a nuestras plegarias.